| José Luis Anabalón, Tecnólogo Médico del Hospital Clínico UC, señala que "nuestros abuelos no conocieron los equipos de sonido, más que una fonola o una vitrola, pero nosotros ya nos movemos en ambientes donde hay mucho más sonido". Por norma una persona debería exponerse a un máximo de 85 decibeles durante el día, sin embargo muchos exceden esta medida y aunque algunos saben que es peligroso, parece no importarles. La exposición constante a altos decibeles provoca un daño en las células ciliadas, ubicadas en el oído interno, células que nunca se regeneran. El estar expuestos en forma crónica y reiterativa genera un daño acumulativo y progresivo que aunque no dé señas en un primer momento, sí puede generar problemas auditivos a veinte o a cuarenta años plazo, que es cuando uno más lo necesita. Dato para tomar en cuenta, porque si hoy un joven se expone a decibeles excesivos, cuando tenga 40 años, su capacidad auditiva podría ser la de una persona de 60.(con informaciòn de UC13) |