Se celebró el 28 de Abril el 'Día Mundial contra el ruido'. Eso ya es importante, para que todos tengamos conciencia de los efectos que produce en nuestra salud. Hoy vivimos en la cultura del ruido, estamos sometidos continuamente a los ruidos en nuestra vida cotidiana y eso nos va a pasar factura. Un ejemplo, 145 son los decibelios que somete un Fórmula Uno a participantes y espectadores, 110 dbs. los que asisten a un concierto de rock o los que deben soportar los asistentes a la tradicional mascletá valenciana.
Son numerosos los ejemplos que podríamos poner. Ya en el año 600 A. C., los sibaritas prohibían trabajar los metales a martillazos e incluso se prohibía circular a los carruajes dentro de los límites de la ciudad. También en el siglo I D.C.se decía que los habitantes que vivían cerca de las cataratas del Nilo podían quedarse sordos.
La exposición prolongada a altos niveles de presión sonora en el ámbito laboral, constituye uno de los principales factores del deterioro auditivo. La hipoacusia por traumatismo sonoro ocupa el tercer lugar entre las Enfermedades Profesionales. Algunas personas no perciben el daño hasta que éste es irreversible, por lo que las medidas preventivas juegan un importante papel en la incidencia de las alteraciones auditivas.
Músicos, empleados de bares y discotecas, trabajadores de la industria pesada, textil y construcción, transportistas y conductores, pilotos, asistentes de vuelo, empleados de tierra y dentistas son los profesionales que tienen un mayor riesgo de sufrir una pérdida auditiva a corto plazo.
Es cierto que hay factores que influyen, como el nivel de presión sonora, por supuesto el tiempo de exposición, el tipo de ruido, si son agudos o graves, e incluso la predisposición individual de cada persona es diferente, pero no por ello dejan de ser menos importantes sus consecuencias. El ruido produce muchos trastornos pero no sólo en la audición. Sabemos que también produce alteraciones en el sueño con dificultad para la concentración con disminución del rendimiento en el trabajo, así mismo alteraciones digestivas, respiratorias y hasta cardiacas están relacionadas con el ruido.
¿Sabían ustedes que un estudio realizado sobre el caso de la aviación militar ha mostrado que la emisión sonora de baja frecuencia en niveles superiores a 100 decibelios, puede causar alteraciones en el corazón? Ocurre al incidir como presión en el cuerpo sin que se llegue a notar ningún síntoma, pero se ha comprobado que queda reflejado en el electrocardiograma. Además, la exposición a estas emisiones provoca modificaciones en el comportamiento que repercuten en las alteraciones cardiacas.
Tengan en cuenta la magnitud del problema, ya que se calcula que más de 9 millones de españoles soportan cada día unos niveles medios de ruido que superan el límite aceptable establecido en 65 dbs por la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, sabemos que España ocupa la segunda posición en el ranking de los países más ruidosos detrás de Japón.
Los expertos nos alertan que en las últimas décadas los niveles de ruido han aumentado de forma alarmante, y que el uso indiscriminado del MP3 y otras tecnologías va a conseguir que perdamos audición cada vez más pronto, y si no nos protegemos o tomamos medidas preventivas vamos a sufrir en un futuro cercano las consecuencias. Deberíamos tomar conciencia todos y dirigir nuestros esfuerzos en primer lugar al estudio de los efectos nocivos del ruido ambiental en general y por tanto a la revisión de la legislación vigente: así se deberían delimitar los niveles nocivos y establecer medidas preventivas tanto en el marco laboral como urbanístico.
Un método que podría emplearse para mitigar el ruido sería instalando acristalamientos dobles en los edificios, esto haría que el ruido ambiental proveniente del exterior disminuyese en un 50 %. Otra posibilidad en la construcción de edificios sería colocar corcho y fibra como materiales aislantes. También se pueden interponer pantallas acústicas entre los edificios y las ruidosas calzadas. Creo que ya se van viendo algunas. Por supuesto quiero hacer hincapié en el uso de medidas de prevención en el ambiente laboral, imprescindible el uso de protección en el trabajo mediante materiales absorbentes o barreras (tapones, cascos), que permiten atenuar los ruidos intensos. Otras medidas a tener en cuenta serían establecer rotaciones del personal en sus lugares de trabajo, otorgar periodos de reposo en situaciones de riesgo, realizar programas de educación del personal expuesto y realizar exámenes auditivos periódicos, para detectar los casos incipientes y así evitar males mayores, porque una cosa debe quedar clara y es que cuando el daño está hecho, no hay vuelta atrás.
Con la finalidad de evitar la hipoacusia y otros tipos de dolencias, debemos hacer todo lo posible para atenuar el ruido intenso, para poder seguir disfrutando del sonido de forma nítida y sin distorsiones. La solución está en nuestras manos, en las de todos, y si de verdad queremos, entre todos debemos intentarlo y, por qué no, conseguirlo.